
Fotógrafa y videógrafa
Vocación inevitable
Nací en Manzanares, un pequeño pueblo de Ciudad Real, y aunque la fotografía siempre estuvo presente en mi vida, mi amor por la imagen comenzó mucho antes de sostener una cámara por primera vez. Creció en casa, viendo a mi padre grabar cada momento importante de mi vida y la de mis hermanos. Él no sólo capturaba esos recuerdos; fue quien me enseñó el valor de conservar instantes, de revivirlos cuando los veíamos juntos y de mirar la vida a través de un objetivo. Entendí que la cámara no es sólo una herramienta, es un puente hacia lo que permanece. Que cuando alguien te confía su historia, te está regalando algo irrepetible.
Lo que hago nace de ahí: de una vocación que fue primero emoción y luego profesión.
En 2012 decidí dar el salto y especializarme en fotografía artística. Desde entonces he continuado formándome en dirección audiovisual, edición y postproducción de vídeo ampliando así mi mirada y perfeccionando esa mezcla de sensibilidad y técnica que hoy me define. Mi trabajo consiste en convertir ideas – propias y de mis clientes – en imágenes. En darle forma visual a eso que una pareja siente y muchas veces no sabe cómo explicar.
Las historias no tienen reglas… y la manera de contarlas tampoco.
A lo largo de los años he aprendido, pero también he desaprendido. Porque para narrar un amor hay que dejar espacio a lo espontáneo, a lo que sucede sin guion. Me inspiro en el cambio, en lo que se escapa entre los dedos. Esa es la esencia de un día de bodas: emoción pura y sin filtros.
Por eso mi enfoque no consiste en posar, sino en acompañar. No en dirigir, sino en observar. No en crear una historia forzada, sino en reconocer la que ya existe entre vosotros.
No lo digo, lo hago… porque sé lo que un recuerdo puede significar
Creo profundamente que un profesional se demuestra en la forma en que trabaja, no en lo que promete. Para mí cada pareja es única: sus miradas, sus nervios, su forma de reírse juntos y de cogerse de la mano cuando creen que nadie mira. Mi objetivo es guardar eso.
Busco la naturalidad, la emoción que nace cuando os olvidáis de que hay una cámara. Porque dentro de unos años, cuando volváis a ver vuestro vídeo o vuestras fotos, quiero que sintáis lo mismo… o incluso más. Quiero que volváis a vivirlo.
